Anécdotas

Numerosas anécdotas reflejan la personalidad y virtudes del Padre Pedro. En esta sección iremos narrando algunas de ellas.
"La Parroquia de San Pablo organizaba con toda solemnidad la ceremonia de llevar el viático a los enfermos para cumplir con Pascua. Banda de música, coros de voces blancas, monaguillos risueños, jóvenes universitarios como ayudantes, palio mayor, palios menores y... tres sacerdotes, dos vicarios y el P. Pedro. Podían faltar y variar los vicarios. El P. Pedro era fijo todos los años. ¿Por qué el P. pedro y no otro de los numerosos padres del colegio? Pues muy sencillo: el P. Pedro era "Coadjutor" de San Pablo y, además, se sentía feliz con el Señor en sus manos y cerca de los enfermos.
El sacerdote sale del templo y se adentra por una calle, larga y estrecha, protegido por un pequeño palio o sombrilla, acompañado por un ayudante y por un grupito de señoritas de Acción Católica, que se quedan cantando en el portal de la casa del enfermo.
El sacerdote y su ayudante, escaleras arriba, llegan al departamento señalado, entran en la habitación y dan la comunión al enfermo. Un acto sencillo, breve, cargado de silencio y de emoción. La bendición final, y a bajar escaleras, para subirlas en otra casa y hacia otro piso. Así quince o veinte veces esa mañana.
Los tres sacerdotes llevan un listado personal de calles, números y enfermos. Y ocurre, un año sí y otro también, que en el listado del P. Pedro figuran los enfermos que viven en los pisos más altos y hasta en áticos y buhardillas.
Cuenta su ayudante, José Antonio Alcón, que terminó descubriendo el truco y uno de esos días, tras tres largas horas de cansancio apostólico, le dijo:
-P. Pedro, me parece que le están tomando el pelo. Se quedan ellos con los domicilios más cómodos y a Usted, escaleras y más escaleras.
Y esta fue la respuesta optimista del "Coadjutor" de San Pablo:
- Chico, déjalo. así llevo más tiempo conmigo al Señor. Y, además, tú y yo somos jóvenes,. ¿No te parece?.
Exacto. Los dos eran óvenes. José Atonio andaba por los veinte años. Y el P. Pedro... los había más que triplicado, pero en espíritu era joven, muy joven."
(Extraído del libro Sacerdote y Maestro. Biografía del Padre Pedro Díez escrito por el sacerdote escolapio Dionisio Cueva.)
 

 


El P. Pedro siempre rodeado de sus niños.